MIRTA ROSES PERIAGO | EL UNIVERSAL
jueves 22 de septiembre de 2011 02:46 PM
Las enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedad respiratoria crónica afectan enormemente la economía, al afectar la productividad personal, y los sistemas de salud, porque son incapacitantes y de tratamiento muy costoso y prolongado.
Además, las enfermedades no transmisibles afectan desproporcionadamente a los más pobres y con menor educación. Casi 30% de las muertes por enfermedades cardiovasculares se producen entre el 20% más pobre de la población, mientras que el 20% más rico solo representa el 13% de las muertes por estas causas. Padecer estas enfermedades empobrece a las familias, especialmente a las más vulnerables, pues causan gastos muy altos, producen discapacidad y afectan el potencial de generar ingresos.
Las causas profundas de esta epidemia silenciosa no se pueden modificar con la acción aislada del sector salud. Este problema es resultado de muchos factores demográficos, sociales y del entorno específico, como el crecimiento poblacional y el envejecimiento, la urbanización acelerada, el mayor sedentarismo por cambios en los modos de vida, y una alimentación basada en comidas muy procesadas, de altas calorías y baja calidad nutritiva.
En consecuencia, es crucial hacer énfasis en la prevención de estas enfermedades, mediante cambios sistemáticos en los entornos físicos y sociales, y haciendo realidad el acceso a diagnóstico y tratamiento oportuno para las personas en alto riesgo. La prevención incluye cambios en diversos sectores, como educación, comercio, planeamiento urbano y agricultura, que determinan lo que comemos, cómo trabajamos y cómo vivimos.
Por eso impulsamos la realización de la primera Semana del Bienestar, que procura desarrollar un movimiento social para construir entornos saludables para una vida saludable. La motivación y participación masiva busca generar mayor conciencia entre las personas, las comunidades, los empresarios y entre quienes toman decisiones públicas acerca de la necesidad de incorporar la prevención de las enfermedades no transmisibles como parte esencial de su accionar.
El lanzamiento de la Semana del Bienestar en Nueva York, con actividades en varios países del continente, es fruto de nuestro trabajo con la ciudad de Nueva York, el Foro Económico Mundial, organizaciones comunales y el sector privado, para convocar a la modificación de los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles y la creación de ambientes que propicien una vida más saludable. Adoptada por los alcaldes y gobiernos locales y nacionales, este primer año ya participan una docena de países del hemisferio y España. Tengo la seguridad de que se convertirá progresivamente en un movimiento social aprovechando las redes de ciudades y comunidades saludables, los alcaldes adheridos a la iniciativa Rostros, Voces y Lugares y otros movimientos como el de Ciclovías, 5 al día, asociaciones profesionales y de consumidores, de pacientes y familiares, de corporaciones y entidades religiosas, hasta abarcar todo el hemisferio y extenderse a otros continentes.
Los jefes de Estado están demostrando esta semana su voluntad política para promover los cambios necesarios, aplicando a gran escala intervenciones de éxito probado. Ante la profundidad de los cambios necesarios para confrontar este desafío, el sector privado y la sociedad civil deben trabajar junto con los gobiernos para traducir los acuerdos en mejores niveles de salud y de bienestar de toda la población.
Directora Organización Panamericana de la Salud